POEMA DE MI LIBRO “SOMBRAS Y CONTRALUCES”

ACORDEÓN ENTRE VAGONES

El sonido de un viejo acordeón,

produce una solemne nostalgia.

Minutos de serenidad inefable,

etérea, quebradiza.

Cubierto en grises de penumbra

muerde la amargura

y arropa al desengaño.

Vacila la mano ante el recuerdo furtivo.

Las notas se filtran por el vagón

y luchan por sobrevivir a la última estación.

Su música abre baúles

y desata la ternura en vendavales.

La melodía eriza la piel y desenreda la tristeza.

Canta y su cabeza gira

de un lado a otro

y su sonrisa, mueca de escayola,

inmune bajo un abrigo descolorido

para engañar al frío.

Las letras desnudas de sus canciones,

ternura de un tiempo,

se ahogan entre absurdos engranajes.

El ayer retorna y el azar cierra las horas

para discutir con la soledad

y deletrear el dolor,

que interrumpe la voz de los relojes.

Eleva las notas meciendo su geografía.

Tenues suspiros palpitan y llenan de aroma.

Los fantasmas se ahuyentan en el barco

que jamás regresa a su puerto

y Dios, se le hace extraño.

 

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